Lunes por la mañana, me fui hace una semana exactamente. Conseguí este departamento que me sale solo un billete grande por mes, lo cual es bastante poco comparado con otros lugares. Pero claro, este no se compara, porque no le llega ni a los talones a los demás lugares, pero me encanta. Es pequeño y oscuro, parece más una cueva que un apartamento de un ambiente. Mis cosas todavía están en los bolsos que traje, desempaqué lo usual. Un poco de ropa, los artículos de higiene, mi mp3 -sí, no tengo un mp4 o mp5, me parecen tontos e inservibles, lo importante es que reproduzcan música. Algunos me dicen anticuada o anti-tecnología, pero Rose me decía "Vintage", creo que prefiero ese término-, y mi infaltable cuaderno. Lo llevo a todos lados, no puedo vivir sin papel y lápiz, creo que un bolso de los que traje esta exclusivamente lleno de esos.
En fin, es lunes, hora de conseguir un trabajo. ¿O debería decir, seguir buscando? Busco uno desde el miércoles pasado, intentando que esté relacionado con la carrera que quiero seguir. Pero a estas alturas honestamente no me importa, sería mesera, si no fuera tan poco hábil haciendo equilibrio. Creo que fue esa una de las razones por las que mi padre se negó a inscribir a las clases de malabarismo de circo cuando tenía 7 años. De todas formas no se me debería dificultar el hecho de conseguir un trabajo. De pequeña hice cursos de absolutamente todo, danza clásica, contemporánea, circo, chef, música, pintura, fotografía, entre otros. Se nota mi leve inclinación al arte, ¿verdad que sí? No lo puedo evitar, es algo que me apasiona. Y ahora que lo pienso en perspectiva, esa es la razón por la cual no me hice de amigos durante mi infancia. Los días llenos de actividades, cursos y proyectos me impidió llevar una vida social común. Me llevaba bien con mis compañeros de la escuela, pero no eran más que eso, compañeros. Como la palabra bien lo dice. "Amigos de paso", gente que te acompaña en una etapa de tu vida y que tienen fecha de expiración. El ser humano y su comportamiento es realmente fascinante si te lo piensas bien.
Salí a la calle iluminada por el inalcanzable sol, ¡dios que calor! Odio el verano solo por eso, el calor agobiante. Me puse mis gafas de color marrón con su particularmente gran marco blanco y caminé unas cuadras hasta que di con un bar. Era pequeño -sí, tengo una obsesión con los lugares pequeños-, la vidriera esta casi repleta de calcomanías de diferentes bebidas y bandas de música. Los nombres no me eran familiares por lo que supuse que se trataba de bandas del underground. "Aquí pasaré mis tardes escribiendo" pensé. Es un lugar perfecto, con aires bohemios. Imaginé su interior, con un pequeño escenario elevando unos 10cm del suelo donde poetas y bandas de la cuidad darían sus conciertos, donde un autor leía un capítulo de su reciente novela accesible solo en algunas librerías mientras una pareja de amigos disfrutaba una cerveza y se dejaba llevar por las hipnotizantes palabras del hombre. De pronto, me llama la atención un papel tamaño A4 escrito con fibrón verde en una letra bastante desprolija, que supuse debía ser de un chico joven, el cartel decía explícitamente "SE BUSCA EMPLEADO". La letra "O" al final de la palabra indicaba que buscaban a un macho, no hembra, pero no perdía nada en internarlo. Entré. El lugar era similar a como lo había imaginado, tenía unas 15 mesas en total, un escenario de 3x5m en el lado izquierdo del lugar, opuesto a este se encontraba la barra que tenía detrás puertas vaivén que asumo yo que daban a la cocina. Solo 7 mesas estaban ocupadas, no se veía a ningún encargado, empleado o terceros. El público era más que nada jóvenes que tomaban café mientras leían el periódico matutino, o leían algún libro viejo, los demás, que estaban acompañados, hablaban pacíficamente, otros debatían. Era un lugar de ensueño. Para mí, para otro seguro es una pocilga. En ese instante un chico morocho de ojos marrones con un delantal rojo salió detrás de las puertas moviendo la boca sin producir sonido alguno, supuse que estaba cantando para sí. Yo la hago todo el tiempo. Sostenía bandejas en sus brazos y caminaba apresurado dejando jarras de cerveza en mesas, tazas de café en otras y simplemente la cuenta en otras, parecía muy atareado y a decir verdad no quería molestarlo, pero no había entrado a ver el lugar.
"Disculpa…" le dije cuando pasó casi zumbando a mi lado.
"¿Sí?" dijo mirándome de arriba abajo, no de forma despectiva.
"Estoy aquí por el empleado que necesitan, estoy disponible" Me miró con cara sorprendida.
"Ehh…" por un segundo pareció que estaba pensando en otra cosa y que su mente se encontraba a kilometros del lugar. "Claro, sí. ¿Estás dispuesta a limpiar baños, servir mesas y trabajar de mañana a casi noche?"
"Seguro. Estoy acostumbrada a hacer los quehaceres del hogar, no soy tan buena mesera pero aprenderé" ¡que mentirosa! "y en cuanto al horario estoy disponible." Me miró una vez más de arriba abajo.
"Claro, tienes el look" me dijo como si nada.
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