jueves, 20 de enero de 2011



Los hijos del divorcio.

10 años después y todavía hay cosas sin entender. Ambas partes no dejan de clamar de inocencia y a la vez su culpabilidad. Ambas partes hablan igual, solamente que cada uno sostiene que el culpable es el otro. Que se desconocieron cuando los papeles estuvieron involucrados, que hubo engaños, que hubo falta de comunicación, que no había intenciones de arreglarlo, que se hizo lo imposible por solucionarlo. Y así todo, 10 años después ya nadie entiende nada. Porque se dicen tantas cosas y se entienden tan pocas. Alguien se cansó primero, y la otra persona no supo verlo. Al momento de darse cuenta ya era demasiado tarde. A mi humilde entender, fue el destiempo. No obstante, estamos dejando de lado las actitudes posteriores. Nadie es un rey ni una reina, nadie se salva. Es dificil tener un punto de vista diferente, salir de lo conocido y escuchado, cruzando al otro lado de la calle para escuchar la segunda campana. Pero ¿cómo olvidar tantos años de desencuentros, de mentiras y actitudes que lastimaron? Somos todos grandes, podemos hablar y poner la cartas sobre la mesa, ¿se soluciona algo? ¿Escuchan de verdad lo que decimos? ¿Se escuchan entre ellos y a ellos mismos?

10 años después y todavía nadie entiende nada, y si me permiten opinar, creo que fue un error, una confusión que ninguno quiso admitir y declararse responsable. Fue una situación de orgullosos y sordos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario