martes, 27 de noviembre de 2012

-Hola, ¿tenés un minuto? Quiero hablarte de algo
-Sí, siempre tengo un minuto para vos. ¿Es algo malo?
-Relativamente, se trata de ayer...
-¿Qué exactamente sobre ayer?
-La parte del regalo.
-Ah...
-No es que me importe el regalo en sí. No necesito algo material, lo sabés, no soy esa clase de persona. Pero esperaba aunque sea un papel que diga te amo, un caramelo sacado de tu estante con un "feliz año", una hoja de nuestro cuaderno... cosas que no cuestan nada, pero valen muchísimo. Y si tu intención era darme algo más, algo más tangible, soy la persona más sencilla del mundo para regalar. Sabés de un local entero que tienen todas cosas que me gustan... Esto ya vas más allá de un simple regalo. Siento que ni siquiera te molestaste en pensar algo, que te da igual. La verdad me siento bastante torpe, yo me pasé semanas pensando qué darte, cuando me decidí hace más de un mes, lo fui a buscar y me dijeron que no estaba, todavía. Entonces la busqueda empezó de nuevo, y como no pude encontrar nada con lo que estuviera tan cómoda decidí hacerte ese vale. Y me sentí bastante mal en realidad, sentía que era poco, que no demostraba todo el "esfuerzo" que hay atrás de ese vale, de tu regalo, pero era mejor que una anécdota sin nada que "demuestre". No sé, es lo que pienso. Y la verdad, no quiero ser bruta y decirte que no quiero nada, pero de verdad no quiero nada. Siento que el 30 lo dejé pasar, aunque es el que más importa para mí, porque para vos el 26 es mejor, te es más imortante. Entonces deje de lado, porque no podemos tener dos fechas, ya lo comprobamos el año pasado... ¿Y ahora esto? No sé, me molesta, y no quería dejar de decirtelo.
-Perdón.
-Es todo lo que me dirías si esta conversación fuera real.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario