Capitulo 4: "Cómo estimular al sexo opuesto"....
Los hombres se sienten estimulados y fuertes cuando se sienten necesitados. Las mujeres se sientes estimuladas y fuertes cuando se sienten apreciadas.
Cuando un hombre esta enamorado, comienza a preocuparse tanto por el otro como por sí mismo. Se encuentra repentinamente liberado de las cadenas de sentirse estimulado sólo por sí mismo y queda libre para dar a otro, no para beneficio personal, sino como expresión de su preocupacion alturista. Experimenta la satisfacción de su pareja como si fuera propia. Puede soportar facilmente cualquier penuria para hacerla feliz, porque su felicidad lo hace feliz. Sus luchas se tornan más fáciles, siente la energía de un propósito más elevado.
La mayoría de los hombres casi no se da cuenta de lo importante que es para una mujer sentirse apoyada por alguien que se preocupa por ella. Las mujeres son felices cuando creen que sus necesidades serán satisfechas. Cuando una mujer se siente perturbada, abrumada, confundida, agostada o desesperada, lo que más necesita es el simple compañerismo. Necesita sentir que no está sola. Necesita sentirse amada y apreciada.
Asimismo, muchas mujeres de hoy también están cansadas de dar. Quieren tiempo libre. Tiempo para exlporar cómo es ser una misma. Tiempo para cuidarse primero a sí mismas. Querían que alguien les proporcionara un apoyo emocional, alguien del que no tuvieran que preocuparse.
Cuando un hombre madura también toma conciencia de que quizás se esté dejando sobrellevar, pero su gran cambio apunta a saber cómo dar. De la misma manera, cuando una mujer madura también aprende nuevas estrategias para dar, pero su gran cambio tiende a establecer límites a fin de recibir lo que quiere.
Cuando esta situación se produce [la adjudicación de culpas], en lugar de echarle la culpa a su pareja femenina por sentirse resentida, un hombre puede mostrarse sensible y ofrecer su apoyo aun cuando ella no lo solicite, puede escucharla incluso cuando al principio parezca que lo está censurando, y ayudarla a confiar y abrise a él haciendo pequeñas cosas a fin de demostrarle su interés.En lugar de echarle la culpa a un hombre por dar menos, una mujer puede aceptar y perdonar las imperfecciones de su pareja, en especial cuando él la decepciona; puede confiar en que él quiere dar más cuando ofrece su apoyo, y alentarlo a que dé más mostrando aprecio por lo que sí da y seguir pidiendo su apoyo.
- La tarea más dificil de Susan era pedir lo que quería. Me dijo: "¿Por qué tengo que pedir después de todo lo que hice por él?" Le expliqué que hacer que él asumiera la responsabilidad de conocer sus deseos no solo era poco realista sino que representaba gran parte de sus problemas. Ella necesitaba asumir la responsabilidad de lograr la satisfacción de sus necesidades.
Cuando un hombre experimenta liites, se siente estimulado a dar más. Al respetar los limites, se siente automáticamente estimulado a poner en tela de juicio sus pautas de comportamiento y a efectuar cambios.
El hecho de establecer límites y de recibir es algo que resulta muy alarmante para una mujer. Se muestra a menudo temerosa de necesitar demasiado y de ser entonces rechazada, juzgada o abandonada. El rechazo, el juicio y el abandono son muy dolorosos porque en la profundidad de su inconciente ella mantiene la incorrecta creencia de que no merece recibir más. Esta creencia formó y reforzó en la niñez cada vez que tuvo que reprimir sus sentimientos, necesidades o deseos.No es fácil para ellas depender de los demás y luego ser ignoradas, olvidadas o despedidas. Necesitar a los otros las coloca en una posición vulnerable. Ser ignoradas o sentirse decepcionadas las lastima más porque consolida la incorrecta creencia de de que carecen de méritos.
Así como las mujeres tienen miedo a recibir, los hombres tienen miedo a dar. El hecho de esforzarse en dar a los demás significa arriesgarse al fracaso, la corrección y la desaprovación. Dichas consecuencias resultan muy penosas porque internamente, en su inconciente, mantiene la creencia incorrecta en el sentido de que no es lo suficientemente beno. Esta creencia se formó y reforzó en la niñez cada vez que pensaba que se esperaba de é un mejor desempeño. Cuando sus logros pasaban inadvertidos o no eran apreciados, en su inconciente profundo comenzó a formar la creencia incorrecta de que no era lo suficientemente bueno.
El primer paso de un hombre para aprender a dar más consiste en tomar conciencia de que está bien equivocarse y está bien fracasar y que no tiene por qué tener todas las respuestas.
A un hombre le resulta dificil escuchar a una mujer cuando ésta es desdichada o cuándo está decepcionada, porque él lo vive como un fracaso.
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