Existen momentos, instantes, en los que quisiera detener el tiempo. Gritar con todas mis fuerzas, destrozar todo a mi alrededor (como si aún quedara algo por romper), llorar y luego volver a empezar. Pero no. Porque por empezar el tiempo no se puede frenar. Si grito solo destruyo a quién tengo en frente cuando debería estar mostrándome fuerte. Y para romper primero tiene que haber algo que romper, y aca ya no queda nada que no sea cenizas. Por último, para empezar de nuevo se necesitan herramientas básicas, y adivinen qué? No las hay.
A veces pienso que esto es de nunca acabar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario