jueves, 4 de noviembre de 2010

Día Siete:






El séptimo día después de desayunar fuimos a una cabaña donde estaban pasando reggaetón con la vana intención de despertarnos. Nosotros estábamos parados al lado de la ventana cuando alguien aviso que estaba nevando. Indefectiblemente, así era. Salimos a ver la nieve, hermosa, dejaba una fina capa blanca sobre la copa de los arboles. Era una escena de lo más linda. Después de haber sacado las fotos, volvimos empapadas a la cabaña. Como media hora después nos llevaron a un comedor que estaba cerca de la cabaña y comimos asado. Seguido de eso nos fuimos a la cabalgata; para ese entonces más de uno estaba empapado por la nieve derretida. Nos separaron en grupos y de a tandas fuimos a cabalgar. Era un recorrido que pasaba por un bosque y subía una partecita que parecía una montaña.
Después de esa excursión,  nos llevaron al cable carril, tuvimos que subir un trecho por la montaña mientras nevaba, llevando a cuestas el arnés que necesitábamos para la actividad. Una vez que llegamos, revisaron los arneses, los  engancharon de la roldana al mosquetón y nos tiramos. El frio y la nieve te congelaban la cara. Calados hasta los huesos volvimos a la cabaña. Donde nos dieron chocolate caliente y un pedazo de torta. Una vez que estábamos recompuestos del frio nos dieron una charla. Que originalmente la teníamos que tener arriba en la montaña pero por la nieve la íbamos a tener en la cabaña.
El animador empezó haciendo chistes de cuando éramos chicos, con cargadas de las típicas cosas del colegio, como la típica compañera que nunca prestaba las hojas y ahora resulta que es tu mejor amiga, después empezó a hablar de nuestras familias que siempre nos acompañaron en todo momento y del esfuerzo que hicieron para que pudiéramos ir a Bariloche. Siguió hablando de nuestros amigos de toda la vida que estaban compartiendo el viaje con todos nosotros y lo que ellos representaron. Luego hablo del viaje, de todos los preparativos, de los coordinadores que dejaban sus familias para estar con nosotros y que para ese entonces ya eran amigos, no simple coordinadores. Y por ultimo hablo del último año, que todo se termina, que lo disfrutemos. Nos pidió que fuéramos y abrazáramos a todos nuestros amigos, para ese entonces más de uno estábamos llorando.
Cuando volvimos al hotel mientras algunas de la 322 se bañaban, las demás pusimos los trajes sobre la loza térmica del pasillo y nos quedamos ahí secando con el secador de pelo el interior de los zapatos y las botitas térmicas. Llenamos el pasillo y la gente casi no podía pasar.
Después de cenar teníamos que prepararnos para la fiesta de disfraces en By Pass. Caro, Agos y Spi se disfrazaron de mafiosas (aunque todos pensaron que eran tangueras), Sol, era una policía con gorrito y mazo. Marie decía que no se había disfrazado de nada en particular, pero todas decíamos que era una cabaretera. Yo por mi parte era “rockstar”… cuando bajamos para esperar el colectivo que nos llevara al boliche vimos los disfraces de todos. Había mucamas, piratas, chicos que eran chicas. Nuestros chicos eran arlequines flúor, pero parecían payasos, menos Fer que era un medico. Llegamos a By Pass y después de una cola infernal para el guardarropas nos quedamos mirando el show de láser, fue genial. Era de la evolución del hombre desde el renacuajo, para después construir un mundo y formar vida con una mujer. Cuando termino el show nos encontramos en el V.I.P. del piso de arriba con los demás y ahí nos quedamos toda la noche.

Pau

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