miércoles, 6 de octubre de 2010

Alguna vez te sentiste miserable? Cómo que cada intención de hacer las cosas bien son una nueva oportunidad que usás para arruinar todo? Pasás meses tratando de reconstruir una relación, para hacer lío -por idiota- y se destruye todo, solo para darte cuenta, que nunca obtuviste nada del otro lado, y simplemente bajás los brazós en esa persona que alguna vez representó tanto para vos, y hoy, te es tan ajena cómo quién pasa a tu lado. Dejás de lado años de felicidad y tristeza mezclados, obviando todos los errores cometidos por el otro para dar una segunda oportunidad que en un segundo se desvanece, una acción  por parte de la otra persona, de vuelta, te obliga a bajar los brazos. Es otra persona que se va de tu vida, porque simplemente no aceptás grises, es todo o nada. Pero sin embargo, esa persona que siempre te demostró estar ahí para vos, que merecé más que tu completa atención, la dejás ir en un segundo, por miedo a salir lastimada de vuelta. Que no obstante, sabés que esa persona es incapaz de lastimarte. ¿Quién me entiende? Cada vez que trato de hacer las cosas bien, me salen al revés, y la honestidad nunca fue de mi lado, aunque siempre entendí que así era. ¿Cuál es el punto de todo esto? ¿Qué parte de aprender a confiar en la gente no entendí bien? Porque si confío en alguien, siempre a la larga que me termina lastimando, pero cuando tengo alguién en quién sí tengo que confiar, me cierro. Siempre con la persona equivocada.

JACKASS.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario