domingo, 29 de agosto de 2010

BRC day one ♥

Martes 7am suena el despertador, con el diario pensamiento de "¿y si hoy falto?", cuando caí en la cuenta que no tenía que levantarme para ir al colegio, sino para irme a Bariloche! Medio zombie preparo el desayuno y despierto a mi familia, me cambio en un segundo y ya estoy lista para irme. Con todo revisado y controlado de la noche anterior espero ansiosa a salir. Voy para el colegio con mi sister dejando el bolso grande en mi casa que va a llevar mi dad hasta el cole. Llegamos a las 8.25am y no había rastros de nadie, entonces fuimos a buscar a Miley quien muy placidamente estaba jugando al chinchón con su hermano mientras no desayunaba. Esperamos un rato y vamos todos juntos de vuelta para el cole. Estamos ansiosos y nerviosos, se ve en las caras de cada uno de los chicos que tienen la mochila naranja y blanca al hombro. Algunos con espumas, otros con papel picado e infaltable, la bandera del curso. Se corre el rumor de que el micro va a aparecer por la otra esquina y la masa se mueve, entonces, para esa dirección. Lo vemos llegar, enorme y negro. Un micro de lo más común, pero para nosotros es el micro. El que nos va a llevar a Bariloche por fin, después de tantos meses de ver quien va a estar con quien en el cuarto, que ropa llevarnos, que no llevarnos, la comida, cómo iban a pasar la bebida (guilty free (; ), y demás tonterias importantes. Es la hora de subirse. Las familias te abrazan como si te fueras a la guerra y vos no ves la hora de salir corriendo a subirte. La gente se aglutina en la mini entrada del micro y quedamos todos aplastado muy a lo concierto, todo sea por tener el mejor lugar. Estamos arriba, quedan unos pocos por subir. Y ya empezamos con en bardo, cantos y cornetas, más la bandera medio salida por la ventana nosotros cantamos "Oh oh oh oh, Bariló Bariló Bariloche!". Desde afuera vemos a las familias que despiden y sacan fotos, a las parejas que se quedan, a las felices que se van juntos. Se hace silencio porque alguien esta diciendo algo, que nadie escucha. Arranca el micro, sentís desde los últimos asientos de la parte de arriba del micro como se mueve. Va a ser un viaje largo, que va a valer la pena. Empezamos con las fotos, la comida, la música. El conductor poné un cd de pura cumbia que solo unos pocos no soportamos pero que más da, estamos de viaje de egresados y ya no importa nada. Todos estamos más que inquietos, en las paradas que hacemos se sacan fotos, se compran comida como si fuera la última vez, los cantos siguen, la emoción no termina, es una euforia que parece no tener fin. En la siguiente parada bajamos con abrigos esperando un frío polar para encontrarnos con un calor de verano. En una estación de servicio que parecía salida de una pelicula de terror. Subimos por anteúlitma vez al micro que nos estaba llevando a Bariloche...

CONTINUARÁ

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