sábado, 17 de julio de 2010

Si hubierra querido hacerlo a propósito no me hubiera salido tan bien. Justamente ayer ví un documental, y decidí hacer un post. Hoy me siento a ver esta película y me encuentro con esto, que resúme lo que quería decir.

En otras decadas la ideología dominaba todo. Y ahora ya no queda nada de eso. Y se refleja en absolutamente todo. Lo más visíble se prensenta en la moda, donde ya nadie innova sino que copian y modernizan estilos de otras épocas. También en la música, con remakes de canciones de otros años. Pero pierde la gracia, porque las cosas antes eran cómo eran porque la gente pensaba que así tenían que ser.  Los hippies, los punks, inclusive los nazis tenían una ideología, estemos de acuerdo o no. Tenían un ideal por el cual luchar, una causa, una creencia. Ahora no hay nada. Nada más que música vacía de contenido, películas que no muestran más que acción, libros que no transmiten mucho.
La adolescencia es el momento rebelión, de expresión, de decir "no creo en esto, me opongo" pero con fundamentos. No hay fundamentos, porque se apunta a lo menos. En las escuela no se nivela para arriba, sino lo opuesto. Ya nadie lee, nadie se interesa, nadie investiga. Te dicen "yo creo en esto", pero no pueden explicar el porqué. Hablás de Marxismo, se te quedan mirando. Opinás de la historia argentina, y no saben quien es. Hablás de teatro, y piensas que sos raro. Comentás sobre un libro, y si no habla de vampiros no tiene importancia. En la tele lo único que cuenta son las peleas entre famosos, los programas idiotas de la tarde. No preguntes si ven otro canal porque no existen, los pasan rápido haciendo zapping.
Y esto no es más que producto de la sociedad misma, con padres que no incentivan al debate en las casa, que fomentan la vagancia y despreocupación. A un gobierno que no apuesta por la educación. A una clase media sin deseos de desarrollo y una baja sin conciecia de miséria.
Creo que depende de todos y cada uno, y me incluyo, no tanto pero lo hago. En mi pequeño espacio busco un poco el cambio.
Pero también hay que reconocer que no es la totalidad. Y esa mínoria disperzada por la Argentina se encuentra en las facultades, los centros de arte y cultura, y en unos pocos salones de clase. Es cuestión de juntarse y formar una unidad.

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