lunes, 7 de junio de 2010

Me harté. De la gente que me subestima, de la que no y me sobrepasa en obligaciones. De la gente que no confía, de la que se aleja, de la que se forrea. De las personas que actuan y no hablan. De las discuciones, del día a día. Me harté de la vida y los miles de golpes que me da cada vez que me despierto. Me harté del hecho de no poder rendirme. Me cansé de que la vida se ría de mí. De que la gente te juzgue y piense y hable sin siquiera saber. De que te cataloguen de algo. Me harté de no tener herramientas para romper este sistema. Me harté de dar y no recibir, y de una vez que quiero hacer algo solo para mí totalmente egoista me sienta una basura. Me harté de no poder disfrutar mi vida, de tener que sobreevaluar cada paso. Me harté de tener frio, hambre, de no tener mi cama, de que el techo se me caiga en la cabeza, de no poder bañarme con agua caliente, de no poder comer como la gente. Me harté de que la gente me diga como tengo que organizarme, en que tengo que gastar mi plata que me gano con mi esfuerzo. Me cansé de que me traten de irresponsable cuando no tienen ni idea de lo que dicen. Me cansé de que se aprovechen de las personas con buenas intenciones. Me cansé de hablar siempre lo mismo. Me harté de querer que me abracen y me contengan, pero soy demasiado orgullosa como para demostrarlo. De que la cabeza me carbure 25hs al día pensando en todo. De querer y no poder hacer cosas. De parecer hija única, de estar siempre en todo para todos. Y cuando doy una mínima señal de que necesito a los demás pase desapercibida. Me cansé de guardarme palabras para después no arrepentirme por hablar. Me cansé de que no me salga ni media cosa bien. De que la gente trate de consolarme con idioteces que no me sirven de nada, y lo que es peor, no lo puedo decir, porque no es su intención. De no tener soluciones, de no poder ser y hacer de mi vida lo que quiera, de estar condicionada. De no poder hablar con la gente porque es lo mismo que nada. De arrepentirme, de morderme la lengua.
Estoy harta de la vida y punto.

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